sábado, 1 de marzo de 2008

Soy diputada RN y receto la píldora del Día Después.


Hay cosas en la vida que son permanentes; otras transitorias. Algún día ya no seré diputada, pero nunca dejaré de ser médico, pase lo que pase.

En el ejercicio de esta profesión he recetado la píldora del día después en varias ocasiones, experiencias que me han hecho convencerme de lo necesario que es para las niñas y mujeres disponer libremente de este método anticonceptivo de emergencia y, además, me han creado la convicción de que no es abortiva.

La primera vez que la receté fue hace tiempo atrás cuando una amiga olvidó tomar sus pastillas habituales y no tenía planificado tener más hijos. Hoy esa amiga tiene un niño de dos años y todo apunta a que en su caso, al menos, la píldora no funcionó porque ya estaba embarazada.Otro caso fue cuando la discusión de la píldora estaba en pleno apogeo, una niña de 16 años se me acercó y me pidió una receta para comprar la píldora. Yo al escuchar de su boca que a veces el carrete se le iba de las manos y que no tenía la suficiente confianza con los papás como para pedirles que a llevaran al médico, le receté la píldora. Además le aconsejé que empezara a utilizar un método anticonceptivo definitivo.

Pero más allá de las vivencias personales, hay antecedentes científicos. Y todo sustenta mi convencimiento de que sólo es efectiva en aquellos casos en los que no se ha producido el embarazo, y que en caso contrario, no tiene ningún efecto. El problema es que esta tesis no se ha podido probar, porque es éticamente imposible hacer pruebas en humanos.

Lo complejo de la píldora es cuando se plantea como la panacea en contra del embarazo juvenil. Esto es claramente un anticonceptivo de emergencia, pues si se usa habitualmente acarrea problemas.

Pero además tiene una falla importante: no resuelve la forma en que las personas enfrentan su sexualidad ni mucho menos su afectividad.

Siguiendo el debate que se ha generado siempre quedo con la sensación de que si logramos que la muchachita de 14 no se embarace hemos cumplido la meta, no importando si tuvo relaciones en el colegio o en una fiesta delante de sus amigos.

Puedo entender que cada ser humano es distinto a otro y que las creencias pueden variar. Es lo que sucede dentro de mi partido donde mi postura es radicalmente distinta a la que tiene su presidente por ej. Pero la tolerancia, en el caso de RN empieza por casa.

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