
El pasado miércoles 06 de noviembre se votó en la Cámara la ratificación del Convenio sobre la Desaparición Forzosa de Personas, la cual fue rechazada, y con mucho pesar lo digo, gracias a que casi la unanimidad de nuestro sector se abstuvo de votar. Dejando entrever lo retrasado que esta nuestro sector en materias como la defensa de los derechos humanos y en tantos otros temas que dicen relación con la defensa de la libertad individual. Lo que veo reflejado en esta abstención, es aquella derecha que nunca quisiéramos de vuelta, aquella derecha que apoyo y promovió la dictadura y que por acción u omisión acalló el asesinato, la tortura y la desaparición de personas.
Mientras muchos sectores de nuestra sociedad han avanzado en materias de DD.HH., en nuestro sector hay una fuerza oculta que no nos permite avanzar en este sentido. El propio Ejército, primero con Cheyre y ahora con Izurieta, ha realizado diversos gestos y actos en relación con las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante el régimen militar. La Izquierda de igual manera también ha hecho lo suyo, es más, recuerdo una presentación del Senador Ricardo Núñez (PS) titulada "El impacto de las ideologías en el respeto a los Derechos Humanos durante el siglo XXI", realizada precisamente en un encuentro cívico militar, denominado “Ejército y Derechos Humanos compromiso para el Siglo XXI", realizada en la propia Escuela Militar, dónde hace el propio mea culpa de la Izquierda con respecto al clima imperante en los años previos al Golpe Militar, del cual extraigo el siguiente párrafo: “Está claro que la vida política se había degradado a un extremo inimaginable. Que quienes tenían posibilidad de impedirlo no lo hicieron o no tuvieron la fuerza para hacerlo. Soy de los que creo que no hubo voluntad suficiente. Que la vida en sociedad se había hecho malsana. Que la confrontación ideológica expresada en consignas como “avanzar sin transar” y “Yakarta viene”, reflejaba una profunda odiosidad de la cual nos ha sido difícil despojarnos. Desde nuestra perspectiva, que duda cabe, hicimos una lectura equivocada de la situación”.
Pues bien, debo decir que no todo está perdido, tenemos una nueva generación de parlamentarios de nuestro partido, no estigmatizados con la derecha arcaica, anacrónica y dictatorial, que votaron a favor del convenio, a quienes aprovecho de felicitar por medio de estas líneas, son los diputados Joaquín Godoy, Ximena Valcarce, Francisco Chahuán, Cristián Monckeberg y Karla Rubilar, que debiesen ser los llamados a comandar las riendas de una nueva centro derecha, una derecha comprometida con la democracia y defensora de los derechos humanos.
Mientras muchos sectores de nuestra sociedad han avanzado en materias de DD.HH., en nuestro sector hay una fuerza oculta que no nos permite avanzar en este sentido. El propio Ejército, primero con Cheyre y ahora con Izurieta, ha realizado diversos gestos y actos en relación con las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante el régimen militar. La Izquierda de igual manera también ha hecho lo suyo, es más, recuerdo una presentación del Senador Ricardo Núñez (PS) titulada "El impacto de las ideologías en el respeto a los Derechos Humanos durante el siglo XXI", realizada precisamente en un encuentro cívico militar, denominado “Ejército y Derechos Humanos compromiso para el Siglo XXI", realizada en la propia Escuela Militar, dónde hace el propio mea culpa de la Izquierda con respecto al clima imperante en los años previos al Golpe Militar, del cual extraigo el siguiente párrafo: “Está claro que la vida política se había degradado a un extremo inimaginable. Que quienes tenían posibilidad de impedirlo no lo hicieron o no tuvieron la fuerza para hacerlo. Soy de los que creo que no hubo voluntad suficiente. Que la vida en sociedad se había hecho malsana. Que la confrontación ideológica expresada en consignas como “avanzar sin transar” y “Yakarta viene”, reflejaba una profunda odiosidad de la cual nos ha sido difícil despojarnos. Desde nuestra perspectiva, que duda cabe, hicimos una lectura equivocada de la situación”.
Pues bien, debo decir que no todo está perdido, tenemos una nueva generación de parlamentarios de nuestro partido, no estigmatizados con la derecha arcaica, anacrónica y dictatorial, que votaron a favor del convenio, a quienes aprovecho de felicitar por medio de estas líneas, son los diputados Joaquín Godoy, Ximena Valcarce, Francisco Chahuán, Cristián Monckeberg y Karla Rubilar, que debiesen ser los llamados a comandar las riendas de una nueva centro derecha, una derecha comprometida con la democracia y defensora de los derechos humanos.







1 comentario:
Excelente que destaques a los parlamentarios comprometidos con una nueva centro-derecha. Un saludo
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